El Economista / Las voces del Centro Histórico suenan en la Fonoteca Nacional

A partir de grabaciones realizadas en el Centro Histórico, el artista sonoro Félix Blume invita a los visitantes a escuchar la ciudad de un modo distinto.

El pasado jueves 9 de junio se inauguró la exposición Polifonía Ambulante del artista sonoro francés Félix Blume en la Fonoteca Nacional, un rincón ubicado en los alrededores laberínticos del Barrio de Santa Catarina, en Coyoacán.

Desde el 2008 la casa de los sonidos de México tiene la misión de preservar la memoria sonora del país, labor que se traduce en la conservación, catalogación, digitalización y difusión de un archivo de sonidos, pero también en eventos como sesiones de escucha, conferencias, cursos, talleres, conciertos y exposiciones temporales. En esta ocasión, la sala René Villanueva aloja una colección de 10 cajitas gritonas, que al abrirlas de par en par dejan escapar las voces de los pregoneros de la calle de Moneda, que en su día a día participan del comercio informal a los pies del Palacio Nacional.

Para su instalación, Félix Blume, quien es vecino de la Alameda Central desde hace seis años, recolectó y atrapó el bien más efímero de quienes en ese contexto ofrecen productos misceláneos. Paseando por la sala de “Coro informal” uno se transporta a la experiencia de transeúnte. Al entrar a la sala, los visitantes pueden abrir y cerrar las cajitas a su antojo, generando un vaivén de enunciados que va del silencio museístico al barullo callejero. Como parte de un ejercicio a cuatro manos, cuatro ojos y cuatro oídos, Daniel Gódinez Nivón realizó ilustraciones de los vendedores que, inspiradas en una serie de postales parisinas de principios del siglo pasado, adornan el interior de las cajitas contenedoras de postales visuales y sonoras.

Con “Coro polifónico”, otra de las piezas comisionadas para Polifonía Ambulante, Blume no sólo sugiere un paralelismo musical y espacio-temporal entre la capital francesa medieval y la capital mexicana contemporánea, sino toda una reflexión y conceptualización de las prácticas de emisión e inscripción de la voz. A partir de la transcripción de la partitura de Les cris de Paris de Clément Janequin, quien recolectó con lápiz y papel el canto de los oficios parisinos de otros tiempos para después contenerlos en una estructura musical, Blume sustituyó la lírica de Janequin por los pregones de los vendedores ambulantes capitalinos para luego ser cantados por un cuarteto de voces.

El resultado se presenta en una instalación audiovisual que también invita a la interacción: el montaje de video con sonido cuadrafónico permite silenciar cada voz de modo individual, las partituras se pueden lo mismo leer que contemplar; también se puede escuchar la pieza del siglo XVI en un par de audífonos que esperan colgados sobre la pared.

En el Jardín Sonoro, un pequeño bosque encantado que esconde ocho bocinas, uno puede sentarse a la sombra de un árbol o deambular por el jardín al tiempo que se deja llevar a otros espacios con “Los gritos de México”, una composición del 2014 que se presenta ahora en versión multicanal. En ella Blume articuló un trajín de sonidos que cuentan las narrativas cotidianas del centro de esta ciudad: ¡venga a ver, aproveche!, ¡le vale 50 pesos!, ¡checa, checa! ¡sí mire, caballero!; interferencias y voces entrecortadas desde los radios de la policía; la rechifla de manifestantes que por momentos podría confundirse con cómo suenan ahora las calles parisinas en medio de inundaciones, huelgas y protestas apaciguadas con gas lacrimógeno. Resuenan murmullos que rezan, el público eufórico de la Arena México, sonidos que van y vienen, que se despiertan y se duermen conforme pasan las horas en las calles y las colonias aledañas al polirrítmico corazón del defectuoso.

Despojados de su contexto, estos llamados despiertan la memoria individual y colectiva de la urbe. Los paseantes del jardín escuchan y se trasladan a los espacios imaginarios y concretos que resultan familiares. Polifonía Ambulante es una lectura de la ciudad, para redescubrirla escuchando.

 

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