Unos frascos vacíos están distribuidos en el espacio. Guardan en lo invisible recuerdos sonoros: sonidos del cotidiano, de la ciudad o del espacio íntimo, sonidos escogidos con la singularidad del oyente, huellas sonoras de un lugar, un momento, una época.

Los sonidos son de todo/as, pertenecen a quien los quiera escuchar, al capturarlos se vuelven acervo, resguardado durante el tiempo de la exposición. Al destapar los recipientes, se puede acercar el oído al sonido que está encerrado para escuchar las memorias sonoras del puerto.

La instalación cuestiona la identidad sonora de nuestro entorno y de los sonidos que la componen. Propone afinar nuestra escucha y concientizar nuestra implicación en el paisaje sonoro urbano. De esta sonoteca efímera, algunos sonidos pasan desapercibidos, otros van a desaparecer, otros van a llegar y modificar nuestra realidad.
¿Qué tanto somos actores del sonido que nos rodea?

El placer de oír es la segunda etapa del proyecto A Media Voz, usando la misma instalación, con sonidos diferentes.
Es el resultado de un taller de grabación de sonido dirigido a personas con discapacidad visual, y fue realizada en colaboración con Sara Lana, la asistencia de Claudia Rojo y el apoyo de Tsonami Arte Sonoro, el Centro Cultural Inclusivo La Casa de los Peces y Centex.

Exposición en el CENTEX (Valparaíso) de Octubre 2017 a Enero 2018

Participantes: Andrés Barrera, Carmen Gloria Moreno, Elizabeth Martes Oñate, Luis Carballo, Miguel Ángel Osses, Maria Adelina Pizarro Prieto, Nora Lillo y Rosa Crothers.

Agradecimientos: Instituto Antonio Vicente Mosquete, Fernando Godoy, Javiera Marín, Nicky González, Mariela Pérez Carreño, Pamela Bahamondes, Pablo Saavedra Arévalo, Paola Ruz, Zoologico de Quilpue y Equipo Centex.

Fotografias de Claudia Rojo, Sara Lana y Félix Blume.

Press: El Martutino, La Otra Voz, Radio Recreo, Espacio Regional, Hipermedula, Incorrectas,

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