“Niños del Cecrea La Ligua crearon insectos sonoros gracias a grillos” (Mercurio, Valparaíso)

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Niños del Cecrea La Ligua crearon insectos sonoros gracias a grillos
ARTE SONORO. La experiencia significó que adoptaran una pareja y la conocieran a fondo.

Existe la creencia popular que los grillos traen buena suerte cuando entran a una casa, y su “canto”, el aviso de un cambio. Pero lo cierto es que el sonido -que se asocia inevitablemente a la vida de campo- se llama estridulación y consiste en el raspado de las alas anteriores y de las patas posteriores, el cual realizan los machos para atraer a las hembras.
Fue precisamente esta característica la que fue utilizada por los niños y jóvenes del Centro de Creación (Cecrea) de La Ligua para crear sus propios insectos sonoros en el marco del laboratorio “Cri-creando grillos parlantes”, que realizó el artista francés Félix Blume en la zona, y cuyo objetivo es generar conciencia medioambiental a través de la tecnología y la naturaleza.

Sonido propio
En las dos semanas que duró el laboratorio, los participantes pudieron reflexionar sobre la posible desaparición de diferentes especies de animales debido al cambio climático a través ejercicios científicos, juegos y dibujos. También hubo conciencia en torno al comportamiento de la sociedad y la importancia de la diferencia y la identidad.
En este proceso cada niño tuvo que criar a una pareja de grillos, asignarle un nombre, medirlos y dibujarlos, para posteriormente grabar el sonido que emitía el macho con el fin de valorar su existencia.
“Escuchar a los grillos es escuchar a la naturaleza, es prestar atención al medioambiente que nos rodea, porque ellos son parte del ecosistema. La idea es escuchar e intentar entender qué es lo que nos rodea. El punto de partida era saber reconocer a un grillo dentro de la multitud”, comentó Blume respecto a la iniciativa.
El artista, quien se ha caracterizado por trabajar con piezas sonoras en espacios públicos como contextos de experimentación, agregó que junto a los infantes “nos dimos cuenta que todos los grillos sonaban de forma diferente. Entonces cada uno comenzó a reconocer el cantar de su grillo y a imaginar qué mensaje nos decía”.
Desde su perspectiva, el hecho de escuchar el cantar de los grillos y diferenciarlos entre muchos es constitutivo de un ejercicio íntimo, donde los participantes entienden que cada uno posee una identidad diferente a la del otro, y esta misma singularidad los hace formar parte de una comunidad mayor, al igual que un ecosistema, que se vería completamente afectado con el cambio climático. “Estos grillos son parte de un ecosistema también. Muchas veces la presencia de insectos nos sirve para saber qué tan equilibrado está un ecosistema”, comentó.

Bichos y cortometraje
Tras el trabajo de crianza y grabación de sonidos, los participantes en el laboratorio crearon sus propios insectos parlantes que consiste en una especie de pequeño mecanismo de seis patas que formaron con circuitos y cables, y donde insertaron el audio para reproducir el grillar de sus bichos.
Martina Navarro (11 años) contó que le pareció “muy bien el laboratorio, porque conocimos a los grillos, sus colores y aprendimos a diferenciales”. “Mis grillos eran Mateo y Antonella, les di pepino, lechuga y zanahoria para que comieran. También tengo a mis grillos parlantes que se llaman igual. Pienso que los niños pueden dormir gracias a los grillos porque se relajan con el sonido, si no existieran sería todo diferente”, relató.
Como parte del proyecto, Martina junto a sus otros amigos y amigas protagonizaron un cortometraje en stop motion, donde exploraron los alrededores de la ciudad y convirtieron a sus insectos parlantes en animales de verdad a través de efectos audiovisuales. “Al igual que en el cuento de Pinocchio, quien anhela ser un niño real”, sostuvo Félix Blume.
Los insectos sonoros y el cortometraje serán parte de la muestra final del laboratorio “Cri-creando grillos parlantes” que se realizará en el Centro de Extensión (Centex) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio el viernes 23 de agosto, hasta donde llegarán niños, niñas y jóvenes del Cecrea La Ligua.
La seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Constance Harvey, manifestó que “este tipo de proyecto es un excelente ejemplo de la transversalidad que aplica el modelo Cecrea, donde convergen distintas disciplinas y lenguajes logrando no sólo un aprendizaje significativo en los niños, en este caso con tecnología, ciencias, arte, sino también resultados únicos y particulares, que es una cualidad por excelencia de la creatividad”.

El reconocido artista sonoro francés que dictó el laboratorio
Félix Blume (Francia, 1984) es un artista sonoro e ingeniero de sonido, que actualmente trabaja y vive entre México y Francia. Su trabajo se enfoca en la escucha, invitando a vivir experiencias sonoras que llevan a una percepción diferente de nuestro entorno.
Trabaja con el sonido como material en piezas sonoras, videos, acciones e instalaciones. Su proceso suele ser colaborativo y suele usar el espacio público como contexto de experimentación y presentación de sus trabajos.
Sus piezas sonoras se han difundido en radios de todo el mundo, así como en lugares como el Centre Pompidou y el Musée d’Orsay (Francia). Recibió el premio Paisaje Sonoro con su última pieza de video “Curupira, criatura del bosque”, y el premio Pierre Schaeffer por “Los Gritos de México” en el festival Phonurgia Awards.
El año pasdo hizo la instalación sonora “Rumores del mar”, compuesta con cientos de varas de bambú y flautas en la costa de Krabi para la Bienal de Tailandia. Además, ha participado en festivales y exposiciones internacionales.